miércoles, 5 de enero de 2011

Abre el libro y se difumina el recuerdo que creía intacto. Crece en el relato y ya la memoria es un mar de formas que no son formas, palabras que no son palabras, sueños que ya no son sueños. Mueve la hoja.. la cambia. Ese canje tan rutinario ahora era tan exacto, tan encantador, tan preciso, tan necesario, urge entre sus dedos y se arrepiente en su auge, más rápido que su lagrima consiguiente que resbaló... rodó... mojó y se estrelló por su pelo en su pecho. No comunica ella lo que siente cuando escribe, no lo dice con vanas palabras y a su parecer, a su sentir, a su corazón es mucho mejor llorar. Lo que creía olvidado, gana melancolía, lo que alguna vez fue gloria ahora es nostalgia y aquello que no quería irse, que se negaba a desaparecer.. se ha ido tan de pronto, tan de prisa. Sin siquiera sorprenderse por esto, tan acostumbrada a lo que nos tiene ensimismados casi siempre sin quererlo, no logra reaccionar de forma atenta a esta declaración. Es la confesión de ella, de su libro, de su recuerdo, su confesión.
-Si, por supuesto.
-Se honesto conmigo, quién te gusta?
-Nadie. Amo a alguien.
-Ella debe ser muy afortunada.
-Definitivamente, la he amado desde que la conocí.
-De verdad? Bueno, desde que somos mejores amigos quiero conocerla. Ve a llamarla.
-Okay.
*El chico toma su celular, disca su número y la llama*
-Espera, creo que me están llamando.
*Responde el celular*
-Hola?
-Te amo.
“ ÉL, es el amor de mi vida..”
Cuando ves que alguien se va, se marcha, pero nunca volverá, siempre surge esa pregunta sin respuesta en tu cabeza..
¿ A donde irá ?
Entonces te planteas como será el momento en que tu te vayas, y que pasará las personas que estaban a tu alrededor..
La gente se puede dividir en dos grupos..
Las personas que quieren ser recordados por una gran cantidad de personas y por haber hecho o dicho algo importante.
Y las personas a las que no les importa que le recuerde mucha gente solo la necesaria y tampoco les importa porque lo harán.
Nunca me había detenido a pensar en como iba a morir..
martes, 4 de enero de 2011

Algo que si esta claro es que Los momentos llegan y se van como estrellas fugaces, hay buenos, malos, regulares, e inolvidables, en donde la gente valiosa se queda y vemos irse por el mismo lugar que llegaron a las que nunca valieron la pena; todo esto mientras respiramos inhalando y exhalando sin ni siquiera poder sacar la cuenta...

Te doy el permiso de dormir con mi fotografía, de leer mis mensajes de 2 a 5 veces, de pensar solo en mi cuando tienes a mas de 10 personas alrededor de ti, si mi vida fuera como la de un gato te regalo hasta 7 vidas para que nunca te alejes de mi. Te daría ganas de amar y todavía me quedarían ganas a mi, pensando así todo este mundo estaría lleno de regalías o ganas, todo eso te lo diría pero solo tengo ganas de amar no de hablar, esto seria un poco de lo que pudiera decir o escribir, o mejor dicho escribir, soy como todas esas personas que se mueren de la pena y les nace un nudo en la garganta para decir cosas como estas, esos que solo con la mirada lo dicen todo y con las palabras lo que no esta en su idioma.
Me canse de las personas que critican solo porque no eres como ellos ¿Que quieres un mundo semejante? Y pensar que solo lo hacen por gustos musicales o cualquier otra cosa que ni vale discutir
Definiendo todo el mundo en un ejercicio matemático sería una famosa ecuación donde no se encuentra la respuesta de nada, donde todos sabemos que lo que decimos es hipotéticamente.. o dime tu ¿Que es verdadero aquí?.
domingo, 2 de enero de 2011
Solo dame un segundo.
para olvidar el sabor oxidado de los besos en mis sueños,
para perder de mi cuerpo el frío de los abrazos muertos que ya no doy.
para perderme en los deseos que nunca tuve, para aprender a recordar el olvido que inunda mi sin razón.
solo un minuto que me haga sentarme en el trono de los solitarios, que de nuevo me lleve a lo que nunca pasó,
y que el silencio me vuelva a gritar en mi sordera que no hay nadie a mi alrededor.
que las palabras más dulces son las que nunca se dicen,
que las esperanzas que no se tienen las más anheladas en verdad, que aveces solamente existen deseos imposibles, dolor y soledad.
y en realidad... no tengo absolutamente nada
No encariñarse demasiado con ella también es imprescindible, porque quizás mañana toque a tu puerta una oportunidad. Y es que es un buen lugar para encontrarse, pero no recomendable para quedarse para siempre. Y sobre todo no olvidar que siempre estará ahí para cuando volvamos a estar solos.
En la vida uno aprende, uno llora, uno ríe, respira y se ahoga por momentos. Pero sigue muchas veces cometiendo los mismos errores o salvando las mismas virtudes a pesar de los golpes de la existencia.
Yo no sé todavía cuántas cosas me quedan por aprender. Solamente sé las que mantengo intactas, no sé si para bien o para mal.
- ¿Sabes? Cuando llegó ella y se puso a hablar de todas esas anécdotas contigo, de todas las cosas que te gustaban y de las risas que habíais pasado... no se, no me sentí celosa, porque confío en tí; pero me sentí fuera de lugar. Quizás sea porque creo que no te conozco o simplemente porque lo hizo delante de todos nuestros amigos. Fue como si estuviese diciéndome: recuerda que le conozco antes y mejor que tú.
- Eso no es verdad. Estuvo mucho tiempo conmigo, pero no me conoce. Supuso que me conocía y siguió conmigo hasta que me aburrió.
- Pero yo no se la mitad de cosas de tí que ella, es evidente que el tiempo que pasó a tu lado... vivísteis muchas cosas, os unen muchas cosas.
- Quizás sea verdad y no conozcas tanto de mí como ella. La verdad es que nunca terminas de conocer a nadie. Pero sigues ahí, siempre, para todo. Tú todos los días te levantas queriendo conocerme, y eso es lo que me hace quererte.
Te enfadas, te enfadas por que te vean tan estúpida, y porque te hayan robado las ganas de creer. Supongo que en eso consiste a veces también eso que llaman crecer. Al fin y al cabo creer y crecer solamente se diferencian en una letra.
Pero la cuestión es que siempre nos gusta más una hermosa mentira que la sencilla y poco mágica realidad. Ya se sabe, ojos que no ven... Y es que el ser humano se empeña en pintar su vida con los colores de la mentira; esa a la que cuando es piadosa se llama “fantasía”, que parece una palabra más bonita para lo mismo: el embuste.
Por eso; como dice Mejide, a las arrugas las llamamos señales del paso del tiempo; a los muertos en una guerra, bajas; y a los pisos sin paredes y hechos mierda, loft.
Las mentiras, que no son como la verdad, sino hechas a medida, molan más.
¿Cuántas lágrimas no habremos derramado cuando mamá nos contó que los regalos del árbol los dejaban ella y papá mientras nos despistaban con cualquier tontería? Las mismas que veinte años después cuando, tras mucho negártelo a tí mismo, tu pareja te dice que nunca ha estado realmente enamorada de ti y que se acabó. Las mismas que cuando no quieres ver que aquella pelea con un amigo ha sido culpa tuya. Las mismas, clavaditas, que cuando dices eso de “pero yo pensaba que...”.
Las mismas que te quitan las ganas de soñar, cada vez que en la vida te tropiezas con una caracola que no te susurra al oído el sonido de ningún mar.
Por eso, quizas muchas veces disfrutemos con la parte gore de las mejores películas, con las lágrimas más profundas de los buenos de la historia, o con mil y un obstáculos en el camino de quien busca la felicidad, como nosotros. saber los detalles más sórdidos de las parejas, tríos y familias de la prensa rosa, conocer los pliegues de la aparente perfección y comprobar con pruebas fidedignas y patentes que son tan humanos como uno mismo.
Nos apetece sentir que no solamente nosotros vivimos en altibajos, sino que los fotogénicos personajes elegidos para las historias más famosas y adoradas también sufren. recordar que "los ricos también lloran".
Pues existen. Aunque no te lo creas, confía en mí si te lo aseguro: cuando no te queden ya fuerzas para llorar o para levantar las manos y que alguien las sostenga en un abrazo, vendrá alguien a levantártelas y será como en las pelis. Estarás seguro al cien por cien de que es así, de que va a durar, de que después del instituto, de la universidad, de los tres primeros contratos basura, seguirás teniéndole en tu agenda y le llamarás para tomarte algo, o quizás simplemente para hablar.
y serán muy pocas personas en tu vida. pero serán únicas, serán como el traje de los domingos y ese vestido tan mono de flores: amigos para presumir.
yo ya tengo unos cuantos, y me encanta fardar.
Hay relaciones que se vuelven enfermizas. amores o amistades en los que uno vuelca todas las espectativas e intenciones positivas sin esperar a ver cuánto apuesta la otra parte de la jugada. y a veces, cuando la confianza es tan grande que no te deja ver lo que hay delante de tus ojos, sigues dando con la inocente esperanza de que puedes vivir sin nada a cambio, con la simple satisfacción de que la otra parte te responda con una sonrisa de felicidad o un gracias, porque es lo que buscas: su felicidad.
creo que no llegué a darme cuenta de que a veces el egoísmo es tan necesario como respirar. se me olvidó pensar alguna vez en mí.
No se que me duele más, si el haberte perdido o la certeza de saber que pude aprovecharlo más. debí besarte, quererte, abrazarte y tocarte. pero decirtelo, que lo echaría de menos si se terminase, que evitaras el destino y te quedaras a mi lado.
“Que para mí, eres un trozo de mi vida, que me arrancaron sin pedirmelo y deprisa”
En un bar, lleno de ruido y de gente, se pueden llegar a escribir los momentos más importantes de una historia, o los más vanales pero especiales, todo es subjetivo. Un adiós, el diseño de un zapato, un te quiero, la primera idea de un libro, un susurro a voces, el mapa de como llegar a tu casa, el nombre de nuevo un grupo de música, un poema. Las cosas que no queremos que pasen de largo en ese instante, o las que sabemos que nunca nos atreveremos a pronunciar.
A lo mejor por eso me gusta tanto sentarme en las mesas que están aún sin recoger, con la historia y los instantes de alguien que se ha ido y todavía ha dejado la silla calentita. Y mirar las servilletas arrugadas que todavía están esparcidas, escritas, garabateadas. Nunca me atrevo a leerlas, eso nunca, por si guardan escrito un deseo: deben ser un secreto, o no se cumplen.
Quizás sea el destino, el azar, o lo que sea que rija el mundo - quizás nada lo rija - el que te hace escoger uno u otro itinerario, cruzarte en la vida con personas que te hacen preguntarte cómo no le habías encontrado antes, o cómo sería tu vida sin haberla conocido. Lo maravilloso llega cuando esta ultima pregunta, prefieres que nadie te la conteste.



