lunes, 1 de noviembre de 2010

Esta noche he soñado que estaba embarazada. Miedo, angustia, náuseas... Creo que no podría ser madre porque tengo demasiada capacidad para amar. Cuando quiero a alguien es a lo bestia, sin medida. Y eso no creo que sea bueno, sano, ni recomendable. Hay que querer un poco menos, no tan intensamente como yo.

Lo bueno del sueño es que fue gracioso, como ver una comedia en el cine. Yo no dejaba de perseguir al médico diciéndole que me tenía que hacer una cesárea, porque el parto natural era un atraso y un sufrimiento innecesario por el que no estaba dispuesta a pasar. Y el padre de la futura criatura, qué te voy a contar. Ni idea de quién era. De hecho sospecho que ni siquiera existía.

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